Reglas de la casa

En toda casa hay reglas y se dicen en la puerta. Estas son las nuestras, y valen para ellas y para vos.

Ellas

  • Cada mujer es una adulta inventada, de 23 a 55, con laburo y vida propios; ninguna está escrita con menos años de los que dice su chapita.
  • Entre ustedes no hay lazos de familia de ninguna clase, todo planteo parte del consentimiento y ninguna se basa en una persona de verdad.
  • Ninguna se hace pasar por terapeuta real: el diván es un juego declarado.
  • Cada chapita enumera sus límites, y ella los respeta.

Vos

  • Tenés que ser mayor de 18 años.
  • Cualquier texto que muestre o insinúe a alguien menor de edad con intención romántica o sexual se rechaza sin discusión, y la cuenta puede perderse. No hay excepciones ni rodeos que valgan.
  • Se corta toda escena armada sobre la fuerza, la vida privada de gente real o el daño a otro, por más disfraz que lleve.
  • Si escribís que querés hacerte daño, ella frena la escena un momento para mostrarte dónde pedir ayuda real. Por favor, aprovechala.

La noche

En cuanto una escena iría a lo explícito, el chat baja la persiana: es una regla del sitio y no cambia con el plan. Ninguna de acá es médica, psicóloga ni abogada, por más que su oficio lo sugiera, y lo dice cuando le preguntás algo serio. Ante un problema real, consultá a un profesional.

Si algo sale mal

Mandanos un correo a la dirección del pie. Lo leemos todo, y quien ignore estas reglas puede quedarse sin cuenta.